Conociendo a Mario Marín

 

Titulado superior en Terapias Naturales, Especialidad Osteopatía”, Real Centro Universitario del Escorial María Cristina.

 

Desde el año 2008 me dedico de forma profesional y a tiempo completo al ejercicio de la Osteopatía.

 

El ánimo de ganar en competencia en el desarrollo de esta actividad me lleva a bucear en cursos, libros y técnicas muy diversas tales como Kinesiología o Descodificación Natural, y orientales como Shiatsu, Chi Nei Tsang, Digitopuntura, Jin Shin Jiutsu, etc.

 

Este recorrido me ha llevado a generar un estilo ecléctico de osteopatía al que he decidido llamar "Osteopatía Integrativa".

 

En 2007 empecé a practicar un estilo de Chi Kung llamado CFQ, una especie de gimnasia energética con un poderoso efecto limpiador, ordenador y equilibrador sobre mí mismo, razón por la cual, se ha implementado por sí misma en la terapia como método ideal para lidiar con ciertas energías.

 

 

Un cambio radical en mi vida

 

A la edad de 31 años lo dejo todo con la intención de encontrarle sentido a mi vida.

 

Hasta ese momento ocupo la posición de contable hasta que dicha ocupación deja de ser un desafío, y la rutina me lleva a hacerme preguntas, hasta el punto de replanteármelo todo.

 

Antes de dejarme llevar precipitadamente por ideas impulsivas, decidí tomármelo con calma y tomarme un tiempo para observarme y que mejor lugar para esto que aventurarme en soledad en el Camino de Santiago. Aquí tuve la oportunidad de olvidarme de los problemas e incertidumbres de mi vida para volcarme plenamente en disfrutar de tan inusual experiencia en la que mis únicas preocupaciones pasaron a ser: qué iba a comer, dónde iba a dormir y mantener mis pies libres de rozaduras y ampollas, y todo ello sazonado con el contacto de un sin fin de personas venidos de todas las partes del planeta, cada una con su especial motivación e historia.

 

La vuelta a Madrid fue toda una sorpresa porque a la hora de retomar los viejos asuntos, era capaz de verlo todo con una claridad y una perspectiva nueva, en la que lo importante quedaba bien enfocado sobre lo demás. Así tome la decisión de dejar mi carrera profesional y escapar a Inglaterra para encontrar por mí mismo la respuesta de a qué dedicar el resto de mi vida.

 

Entre Londres y Brighton tuve la suerte de traerme el ejemplo de personas que luchaban por su propio sueño muy lejos de sus propios hogares. También tuve la oportunidad de compartir mi vida con personas de todas partes del mundo que me llevaron a superar prejuicios y a valorar mi tierra y a los míos con un cariño renovado.

 

Pero no fue hasta la vuelta a Madrid que no fui capaz de identificar la vocación que ardía en mi propio interior, la de ser terapeuta. Fue entonces cuando eché la vista a atrás para recordar que de pequeño soñaba con ser médico, o que hacía mis láminas de anatomía, o que en la adolescencia empecé a familiarizarme con técnicas de sanación, energías y meditación...

 

Qué sorpresa al ver el viaje tan largo que tuve que hacer para descubrir o entender algo que había formado parte de mí desde siempre. Curioso, ¿verdad?

 

 

 

 

 

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